Decir adiós sin saber si se ha ido

Mi amistad con A. tiene mucho tiempo, yo recuerdo que era una niña solitaria de 6 años que acababa de empezar la primaria. No tenia vecinos de mi edad ni hermanos, no tenía con quien jugar y mi vida era aburrida, eran vacaciones.

Un día una familia de una religión extraña llegó a la casa de al lado, el matrimonio tenía dos niños, 5 y 7 años respectivamente. Rápidamente nos hicimos amigos, inseparables y aunque nunca estuvimos en la misma escuela, y luego ellos se mudaron lejos, seguimos en contacto.

Podría decir que muchos de los mejores momentos de mi infancia los pasamos juntos, desde la fiebre de Dragon Ball, a las novelas como “Amor a mil por hora” en nuestros principios de adolescencia, nuestros vicios jugando nintendo y nuestra pasión por las aventuras gráficas.

De pronto y sin darnos cuenta, crecimos. Mi amiga A. decidió casarse con su novio de hace 7 años, yo no entendía su decisión, pero la apoyé, fui testigo de su boda en el registro civil ( fue la primera vez que usé mi credencial de elector).

Tiempo después, me avisó que estaba embarazada, EMBARAZADA! Recuerdo que yo seguía sin entender por qué demonios quería un hijo siendo tan joven, pero no tenía más que apoyarla y esperar a mi “sobrino.” Recuerdo el día que me enteré que el niño nacería pronto, ella me mandó un mensaje al celular que decía “Adivina qué, el doctor me dijo que el bebé estaba muy grande, así que programó la cesárea para el viernes”. Y ese día era jueves, así que el pánico me embargó al darme cuenta que era el día siguiente.

Ese día en la madrugada la llamé y me contestó su esposo, me dijo que ella estaba dormida y que todo había salido bien. Me sentí aliviada.

Así pasó el tiempo, conocí al bebé y lo quise como si fuera de mi propia sangre, si bien no la veía seguido por su vida de casada, era agradable vernos mínimo una vez al mes o cada dos semanas.

Después, su hermano menor (mejor amigo), se fue a E.U a trabajar con un tío, así que nos distanciamos un poco.

Así pasaron los meses, el niño crecía, y A. venía devez en cuando para que yo viera cuánto había crecido el chamaco.

El 11 de julio de este año, los dos vinieron a visitarme, me contaron las buenas nuevas, reímos, jugamos, recordamos viejos tiempos, fue una buena tarde. Al día siguiente ellos se irían de viaje y no nos veríamos en un tiempo.

El 27 de julio me mandó un mensaje, el último que recibiría de ella y las últimas palabras hacia mi.

El 5 de agosto; era casi medio día y aún seguía dormida, no tenía preocupaciones, sólo dormir y hacer nada en lo que restaba de mis vacaciones, no habia tenido noticias de ella, pero era normal no comunicarnos en varios días o semanas.

El timbre de la casa sonó, no me levanté, sonó una vez más, y al darme cuenta que no había nadie en casa, me levanté pesadamente hacia la puerta.

Al salir a la sala, vi en el portón a una señora de baja estatura y un bebé en sus brazos. La conocí fácilmente, era la madre de A.

La saludé, me saludó, y me preguntó: “Venía a preguntarte si no habías visto nada en las noticias”

No entendí. A mi cara interrogante, prosiguió:

“Lo que pasa es que A. y A. no han aparecido desde el domingo pasado”

Por un momento no me preocupó, por un momento no entendí el mensaje y no me sentí mal.

La señora me siguió contando, ese domingo habían dejado al niño en casa, se despidieron cariñosamente de él y se dirigieron a su trabajo. Ya no volvieron. Cuando los fueron a buscar, la camioneta estaba intacta, hasta sus lonches seguían adentro. Todo estaba igual, pero ni pista de ellos. Habían desaparecido, no estaban.

Fue ahí cuando entendí por dónde iba el asunto. Seguí conversando con la señora, se despidió de mi, y me dijo que le avisara si tenía noticias. Entonces se fue.

Lentamente regresé a la casa, y ante el ruido de la puerta cerrada… solté un silencioso llanto. Entré a mi cuarto y lloré, mi novio no sabía por qué lloraba, pero comprendió que en esos momentos yo no estaba lista para decirlo.

Apenas pude comentarle la situación antes de que las lagrimas volvieran a caer y me imposibilitaran de hablar otra vez.

Tres días después su mamá volvió a mi puerta, yo no tenía noticias, pero ella si:

Fue a preguntar a las casas de los alrededores donde encontraron la camioneta, varias personas le confirmaron que una camioneta había llegado y se los había llevado a ambos por el medio día. Una persona se apiadó y le dijo que si habían sido los de la maña, y le indicó a dónde podía ir a preguntar dónde estaban.

Cuando fue a ese peligroso lugar, ellos negaron que tuvieran a una joven. Pero después preguntaron que qué hacía ese muchacho ahí, se delataron, la tenían, pero no querían soltarla, la querían a ella, no a su esposo,  A ELLA.

La señora afirmaba no saber nada del por qué habían hecho eso, al final no quisieron resolverle nada.

Esa vez no lloré inmediatamente, pero conforme pasaron las horas y los días, lágrimas esporádicas recorrían mi rostro y mis ojos hinchados. ¿Estará bien? ¿Le habrán hecho daño? ¿Está al menos… viva? ¿La habrán matado ya? … ¿Por qué? …

La primera semana me la pasé llorando en el hombro de mi novio sin decir palabra alguna.

Después de ese día no ha habido noticias, sólo especulaciones.

Hasta la fecha lo único que he podido hacer es desensibilizarme para poder seguir con mis actividades, nadie de mis amigos lo sabe, ese tema no sale, no lo puedo expresar sin sentirme terriblemente mal.

Ya van 4 veces que mi inconciente me hace jugadas y me hace soñar con ella, cada sueño es diferente. Ella me visita y yo no me atrevo a preguntarle qué le pasó ahí. en sueños posteriores le pregunto qué ´pasó, y ella me dice que su sufrimiento terminó el 11 de agosto. No sé como interpretar eso, no sé si seguir a Freud o seguir esa poca espiritualidad que aún me queda.

Esa fecha la tengo marcada muy dentro de mi. ella me ha dicho que está bien, que ya todo pasó, que todo a acabó el 11 de agosto.

¿Cómo puedo despedirme si nosé qué ha pasado? ¿Cómo puedo decirte adiós sino sé si te has ido? O simplemente no me atrevo a decirte adiós por que no quiero aceptar que probablemente ya… no estés?

Sólo ha pasado mes y medio, y siento que han pasado siglos.

El 1 de agosto del 2010, algo dentro de mi cayó en agonía.

Es tan dificil pensar en despedirse, cuando no estás segura si despedirse sea lo correcto, es demasiado pronto y aún hay esperanza dentro de mi corazón, y la esperanza muere al último… ¿No es así?

See you guys.

Anuncios