Hoy, niños, les voy a contar una historia. Una historia real.
Esta historia en particular, es sobre una persona y su incondicional “amor” a la vida, a la gente, y en especial a mi: su nieta.
Mi santa abuelita, nació el 26 de enero de 1923. A la fecha tiene 86 años cumplidos. A su edad, aún puede caminar, hacerse de comer, ir al baño y ducharse. Ha tenido una vida “buena”, y hasta ha tenido la grandiosa oportunidad de conocer a su TATARANIETO. Si, tataranieto, no lo invento, que yo lo he visto con mis propios ojos.
Mi abuelita tiene 4 hijos, 10 nietos,14 bisnietos y un tataranieto (datos aproximados, puede que me equivoque). Ha vivido aproximadamente unos 61 años con mi madre, su hija mayor, y un año distribuído con mis demás tíos.
Los primeros 6 o 7 años de mi vida, recuerdo haberla querido. Era una buena abuela, hasta que de pronto todo juguete queme compraba (o pensaba haberlo comprado), los tiraba o los regalaba, engañaba mi pobre mente inocente diciendome cosas como: “Esos niños te lo robaron”, “fueron los vecinos quienes se metieron y se lo llevaron” “Mira, ves esa casa de ahí? ahí viven los rateros que te han hurtado los juguetes”.
Durante años tube rencor a un montón de gente que no tenía culpa de nada.
Cuando me quedaba sola con ella, fingía irse y dejarme sola, alegando que yo la “corría” de la casa. Se reía cuando veía mi cara de niña pequeña deformarse y pequeñas lagrimas querían empezar a salir. Una vez que veía que empezaba a sollozar, regresaba (muerta de la risa, aún recuerdo esa mueca malvada) y me consolaba.
Si señores, mi abuela es una persona malvada, malévola y les juro que no son inventos míos: Mi abuela me odia, y no sólo a mi, mi abuela odia la vida, y a todo aquél que no haga lo que ella desee.
Dice la leyenda, que la razón por la cual ella cambió de forma drástica con migo, fue cuando mis padres tuvieron problemas por primera vez y veían si se divorciaban. Mi madre inmediatamente puso la casa a mi nombre, y no al de mi abuela, quien desde hacía tiempo quería el lugar.
Claro, leyendas, son leyendas, así que realmente no puedo asegurar que eso haya sido, lo que si puedo asegurar es que mi señora abuela es una persona llena de rencor y odio hacia la vida.
Para ella, su servidora tiene la culpa de todo:
· Yo corto el la luz cuando se va. También hago lo mismo cuando no hay agua o teléfono.
· Yo destruyo sus cosas
· Yo me meto a robar a su cuarto, le esculco sus cosas y se las escondo (qué malvada soy).
· Yo le cambio los candados para que no entre y se quede afuera
· Yo la corro de la casa
· Yo le mento la madre en su cara
· YO LA ODIO
De todas esas, la más acertada y cercana a la realidad, sería la última. No la odio, pero tampoco puedo quererla. No se deja. Pone una barrera y sólo deja entrar a quien se le da la gana, pero definitivamente a mi no (como si me dieran ganas,ja ja).
Ella adora ponerse en la puerta, a hacerse la víctima. Si eres el “afortunado” en hacerle plática, te contará todas las pestes que le hacemos, como la hacemos sufrir, que no le damos de comer y la tenemos como perro desnutrido o algo así.
Le encanta meterse en la vida de los demás, y no dudará ni un momento en contar tus cosas personales a alguien más. Inventará cosas, deformará tu persona y luego cínicamente se ríe de tí cuando le dices que no debió hacer eso.
Nadie está a salvo de su ira. Su mentecilla traviesa trabaja todos los días para joderte el día.
Un día, por un problema realmente estúpido (ella no quería contestar el teléfono, a lo cual le dijimos que sino quería, que no lo hiciera, esto le dio un ataque de cólera, nosé por qué). Llamó a mi tía y dijo que se quería ir (por enécima ocasión). Regaló su cama, se llevó todas sus pertenencias y se fue con mi tía.
Pasamos 4 maravillosos meses de paz y tranquilidad en mi hogar. Pero entonces, por problemas personales (ella consecutivamente insultando al marido de mi tía sin razón alguna), volvió a caer aquí de nuevo.
Tiene 4 días aquí y ya ha hecho como 3 berrinches. Mi mamá salió de viaje y me he quedado sola con ella, apenas un día de eso y ya me ha levantado a las 7 de la mañana para exigirme que le de las llaves por que se queire salir afuera a barrer. Nunca entiende ni reconoce que a su edad, esas cosas pueden resultar peligrosas: Ella odia su vejez y odia sus arrugas. No puede entender por qué ha envejecido tanto, le obsesiona esa idea (compra montones de cremas que se pone todas las noches y se hecha plastas enormes hasta que la cara le queda blanca a ver si así se le quitan, cosa qu no pasará).
Al final (después de discutir varios minutos), voy y le abro pero no le doy nada de llaves. Las llaves, para ella, son peligrosas: A cualquier mínimamolestia que le des, se vengará de ti saliéndose de casa y preocupando a los demás, para después culparte y que los demás “te odien” (sólo que no cuenta con que ya nadie le cree y nunca me dicen nada).
Volví a dormir, y cuando despierto la viejita ya se fue ala ferretería (con su andador paso a paso) con el candado, y ah sacado 2 copias de las llaves.
Tranquilamente le digo que deje de jugar a ser joven. Después hay una discusión (bastante tranquila), en la cual ella, al no saber qué responderme, simplemente se ríe de mi y trata de que me distraiga con otras cosas para callarme, cosa que no logra y decide irse a encerrar a su cuarto. Me meto al mío, me ocupo en mis cosas, y cuando salgo, ya se salió.
Por mi mente pasan un montón de palabras groseras. Mi abuela simplemente quiere molestarme. No le tomo importancia y entro de nuevo a mi habitación y me pongo a escribir este post.
No,no son simples cosas de viejitos, si tan solo vivieran un día con ella,s e darían cuenta delo malvada y rencorosa que puede ser esta persona.
Ahora iré a ver si el sonido que escuché, es que ya llegó. Si para las 7 no llega, tendré que llamar a mis tíos y después aguantar un sermón contra mi abuela de por qué ella debe hacerme caso y dejar de hacer berrinches estúpidos (Mientras ella cínica y descaradamente se ríe de nosotros en nuestra cara).




